Demonios
Aquel diluvio calló para
desvanecer la maleza impregnada en tu interior, sólo una gota alcanzó para
calmar las nubes llenas de fulgor, lanzando lava ardiente tú estás ahora, al
ver la zozobra en la que te ahogas.
¿Perdida en la inmundicia de
la sociedad? Lo sabes pero ya no hay tiempo de rebobinar, tus pasos corren a la
velocidad del viento, los latidos exagerados de la sangre que bombea tu pecho,
no son más que réplicas de los disparos que te consumen sin razón, tú mirada se
clava en la nada, la misma que hoy con rencor te apuñala, que cegada estabas
cuando creías ser su muñeca de porcelana.
Un aparatoso sonido, hizo
estallar mis oídos, me sentí absorbida por las ráfagas de electricidad que
jugaban en el cielo y me empujaban a las puertas del infierno, la tempestad de
las acuarelas que pintaron tu pasado, son el resultado de lo poco productivo
que has logreado.
Hoy tus demonios te persiguen.
Hoy no eres más que lluvia
ácida,
Hoy no eres más que cenizas
desechas en el olvido,
Hoy no eres más que un
demonio,
¡Un demonio perdido!

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